martes, 4 de enero de 2011

El Batillo de mis recuerdos


La prensa de Cádiz le ha dedicado estos días un amplio espacio a "La Tía Norica", esa compañía de marionetas típicamente gaditana, única en su género, con motivo de cumplirse veinticinco años de la recuperación de esta tradición teatral que gaditanos de todas las edades compartieron durante varias generaciones, y que estaba por entonces aletargada.

Mucho, muchísimo, se ha escrito ya sobre estos títeres, de unos doscientos años de antigüedad, desde que los pusieron en valor en 1978 y el Ministerio de Cultura los adquirió junto a los decorados y manuscritos de sus representaciones y los depositó como valioso tesoro en el Museo de Cádiz.

Muchísimos han sido también los galardones y premios que La Tía Norica por su originalidad y larga historia teatral ha conseguido, entre ellos la Medalla al Mérito en las Bellas Artes que en 2002 le entregara el Rey de Epaña.

Hoy el Teatro La Tía Norica, creado por el Ayuntamiento, con réplicas exactas de los muñecos originales, tiene sala estable, personal preparado, y muy pronto se trasladará a su sede definitiva en la remodelación del antiguo Teatro Cómico.

Podría seguir enumerando valores reconocidos a estos títeres que ya han recorrido el mundo, así como a sus genuínas técnicas de manipulación y repertorios de representaciones tradicionales, pero ya lo han escrito detalladamente los investigadores.

Yo tengo mis recuerdos y me voy a remontar a la década de los pasados años 50, antes de toda la movida.
Entonces, los títeres de La Tía Norica eran propiedad de Joaquín Rivas, casualmente mi vecino más cercano, al que se los había traspasado su suegro D. Pedro Toro.
La mayoría de los muñecos, a excepción de los más emblemáticos que estaban depositados en un local, los tenía en su casa guardados en dos baúles.
Yo era una niña algo mayor que sus pequeños hijos y compartía con ellos juegos, entre los que se encontraba abrir los baúles y trastear con las marionetas, hasta que éramos descubiertos y reprendidos por estar mezclando los hilos.
Acudía con ellos a las representaciones teatrales que se hacían en diferentes lugares de Cádiz y me sabía casi de memoria los diálogos de los personajes en las distintas obras.
Joaquín movía los hilos y ponía la voz del famoso Batillo, coprotagonista y terrible sobrino-nieto de La Tía Norica.
Un día sucedió que no quise ir con ellos cuando ya contaban conmigo, como de costumbre, para cuidar de sus pequeños en el teatro. Lo tuve que hacer al fin, obligada por mi madre.
Me recuerdo con mi enfado, sin pronunciar palabra alguna, andando desde puertas de tierra, donde vivíamos, hasta el teatrillo instalado en los jardínes de Canalejas llevando cogidos a un niño de cada mano, mientras Pili, su madre, empujaba el cochecito del más pequeño y portaba las bolsas de enseres y meriendas.
(Que conste que quería a estos niños con locura, pero ese día tendría otros planes y no era mi deseo ir a la Tía Norica).
Joaquín, entre bastidores, debió ser puesto por su mujer al corriente de mi actitud y cual no sería mi sorpresa cuando en plena representación del conocido "Sainete de La Tía Norica", Batillo, saliéndose del guión, le dijo a su abuela que en la primera fila había una niña llamada Angelines (así me decían de pequeña) que estaba muy seria y que iba a intentar hacerla reir.
Pidió a los niños del público que dijeran "¡Que se ría!", "¡Que se ría!", y empezó a dar tal cantidad de carreras, volteretas y chocazos en el escenario que formó una gran revolución, mientras los niños venían desde sus asientos a ver si yo me reía por fin.
Con lo tímida que era, por la cuenta que me tenía debí reirme en seguida para acabar con aquel bochorno, mientras intentaba descubrir por qué agujeritos del decorado me estaría viendo.

Hoy le dedico este recuerdo al desaparecido Joaquín Rivas -alma del travieso y deslenguado Batillo de mi niñez- el que conformado con tan poco, dio paso a la gloria de muchos.

2 comentarios:

  1. Me ha hecho mucha gracia tu aventura con los títeres de La Tía Norica.
    Sigue escribiendo tus vivencias que nos interesan tanto y por nada, nada, dejes tu blog.
    Un abrazo. Puri.

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  2. Sí, Puri, cuando los hechos impactan, por muy niño que se sea, se recuerdan siempre.
    En cuanto al Blog, te diré que como mucho, mucho, intentaré que llegue a la fecha que puse en la Presentación.
    El tiempo corre y quiero hacer otras cosas también.
    Gracias por tu comentario.

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