Me refiero a Venecia.











Sea la auténtica Venecia o cualquiera de sus competidoras, todas son verdaderas joyas para los sentidos.
Este Blog comienza su andadura con más propósito de experimentación que de supervivencia. De tener continuidad, serán mis recuerdos y mis aficiones los temas básicos que marcarán su contenido. Y todo relacionado con Cádiz, que es la ciudad donde vivo.













Pasaron los años y la costumbre de estrenar, pero yo, que no he dejado nunca de asistir a la procesión del Corpus, cuando se acerca el día me vienen los recuerdos mientras pienso: ¿Qué traje me pongo?








Yo pienso que quizás hace años el turismo de cruceros era más elitista, pero hoy este viaje entra dentro del presupuesto de un ciudadano medio que, con sus ahorritos, puede darse el gusto de vivir unos estupendos días en uno de estos fantásticos hoteles flotantes. Pero si añade el precio de las excursiones ofertadas cada día, no puede permitirse mucho derroche en cada puerto donde el barco haga escala.
Precisamente, con un grupo de amigos gaditanos, uno de los últimos viajes que he realizado ha sido en un crucero, desde Estambul a Atenas visitando estas capitales, las costas de Turquía y algunas islas griegas.
De esa "ciudad flotante" que es el barco de crucero sólo puedo hablar maravillas. Sus múltiples dependencias, salas de espectáculos, cafeterías, bares, restaurantes, salones de juegos, casino, discotecas, tiendas, talleres, biblioteca, piscinas, jacuzzis...etc, etc, además de esas terrazas y balaustradas, hacen que tengas diversión y entretenimiento todos los minutos que haya que pasar en el barco.
Nosotros elegimos un crucero de habla española y régimen de "todo incluído". Esto es importante: cualquier tipo de bebida, en cualquier lugar y a cualquier hora que la pidieras, te la servían con la mejor de las sonrisas.


Recuerdo también, cuando por suerte lo cogíamos, los agobios y calores que se pasaban dentro, apretujadísimos, donde siempre había algún personaje que se aprovechaba de la situación. Y entonces estaban los que gritaban:"¡Echa ya el Completo, tío!"
yo siempre hacía por superar colocándome al lado del conductor cuando entrábamos por la calle Plocia. Por allí, camino de San Juan de Dios, el tranvía pasaba rozando casi literalmente las fachadas, especialmente por las esquinas que sobresalían en la acera (Gloria, Suárez de Salazar, Amaya), donde era imposible evitar la sensación de inminente choque frontal. Me agarraba a la barra y el instinto me hacía cerrar los ojos fuertemente hasta pasar esas esquinas sobresalientes. Pero, masoquísticamente, en sucesivos viajes repetía lugar de posición intentando probar a mantener los ojos abiertos y superar el miedo que producía.
De los veraniegos tranvías-jardineras, esos sin paredes laterales, tengo menos recuerdos. Posiblemente mis padres no nos subían por el peligro que implicaban, pero tengo en la mente la imagen de esas jardineras atestadas, con los laterales rebosando de gente camino del Balneario.


na escultura mirador que se alza en la ciudad venezolana de Trujillo a 1700 m de altitud, con 46 m de alto, 18 de ancho y 1200 toneladas de peso, considerada -junto a la estatua de la Libertad de N.Y.- la más grande escultura habitable de América.
oderes. Era muy guapa, de piel blanca y ojos claros que contrastaban con tu físico de cabellera negra y cejas muy pobladas. Su cuerpo lo veíamos reflejado en los Catálogos que traías de tus obras, donde dominaban los desnudos: su desnudo, entonces.